
El agua de lluvia se trata de un recurso renovable que tiene alto potencial para mitigar la escasez hídrica, minimizar los costos operativos y reducir el riesgo de que haya inundaciones.
Sin embargo, captarla y aprovecharla de forma eficiente requiere más que solo tanques y canaletas: necesita de un registro pluvial robusto (un sistema de monitoreo, almacenamiento de datos y control) que permitan comprender cuándo, cuánto y con qué calidad llega el agua.